¿Crema solar contra los rayos infrarrojos?

¿Crema solar contra los rayos infrarrojos?
9 de julio de 2020 Tahone Jacobs

Era el año de 2014 y salían los primeros artículos en revistas y en algunos blogs de moda europeos sobre las cremas solares y los rayos infrarrojos.

Información sin contenido, porque no tiene sentido hablar sin saber sobre el tema, como muchas de las cosas que encontramos perdidas en Google. Desde Per Purr necesitamos averiguar de qué estamos hablando y, sobre todo, probar en nuestras pieles antes de recomendar a otros, porque es muy fácil perderse en el teléfono escacharrado que es la internet.

 

Me puse a investigar artículos científicos que explicaran la fisiología detrás de la interacción de los infrarrojos con nuestra piel. Los primeros artículos que leí eran casi “copy & paste”. Encontré expertos que decían y que se contradecían en el mismo artículo. Luego otras investigaciones que decían cosas como: espectroscopia infrarroja y mediciones magnéticas, {Gd38 (ClO4) 6}, encapsulando seis ClO4? iones? 🙄

 

¿Qué hacemos con esta información que nos resulta imposible de descifrar?

Lo que sé yo es usar, probar en mi piel y evaluarlo.

Pregunté a mi marido, que es médico (y socio de Per Purr), qué pensaba él sobre este temazo de los rayos infrarrojos. Él, algo incrédulo, se metió a investigar la “novedad”. Preguntó en el hospital donde conoce a dos anatomistas patológicos (personas que están aisladas en el laboratorio, detrás del microscopio viendo células) sobre este gran “descubrimiento” y me dijo que ambos se rieron de él, diciéndole que la cosa no era así.

Os cuento aquí lo que me explicó:

Los rayos infrarrojos son energía térmica, ese pequeño y agradable calor que sentimos cuando el sol toca nuestra piel, pero que no solo es emitido por el sol, sino también por secadores, portátiles, calentadores, aceras calientes y muchas otras cosas. Los humanos también emitimos estos rayos, que son capturados por cámaras de visión nocturna.”

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El rayo solar se subdivide en 3 partes: rayos UV – 7%, rayos IF – 54%, rayos visibles – 39% y que pueden ser el próximo objetivo de la ciencia de la piel. Pero a nosotros lo que nos interesa aquí es saber la capacidad que tienen estos rayos de hacer daño a nuestra piel.

 

Los rayos visibles son responsables de la visualización del arco iris y son más fuertes que los infrarrojos. ¿Por qué un rayo más débil que el arco iris se convierte en el nuevo villano? ¿Quizás porque no es tan hermoso? ¿Quién tendría el coraje de acusar al hermoso arco iris de causar un cáncer de piel?

 

Entonces, ¿cómo puede causar daño el infrarrojo? La respuesta es muy simple: los radicales libres.

Casi todas las cremas solares disponibles en el mercado actualmente bloquean la mitad de los radicales libres formados en la piel, ya que estos radicales libres favorecen el envejecimiento prematuro y las enfermedades de la piel.

 

¿Y qué es un radical libre?

Es una molécula de vida corta altamente reactiva derivada del oxígeno. El oxígeno está presente en todas partes y, como su nombre dice, se oxida. Como el óxido en el metal, lo que llamamos un “estrés oxidativo’.

De acuerdo, pero si los rayos IF producen estos radicales libres en la piel, ¿la secadora, los incendios y el calor del contacto humano también causarían cáncer?

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¡No! después de todo, hay otros factores en esta ecuación, como la intensidad y el intervalo de exposición solar. Lo que nos hace comprender que es suficiente sentarse muy cerca de un calentador para sentir el ardor. Lo que es importante aclarar de este tema de los infrarrojos son dos puntos:

 

  1. Los radicales libres no son solo producidos por los rayos infrarrojos, sino que también y principalmente lo son por los rayos ultravioletas. ¿Queréis saber algo más? Las células de defensa en nuestro cuerpo cuando destruyen “invasores” generan los mismos radicales libres que los rayos infrarrojos.

Parece que el villano ha sido desenmascarado y no es tan feo como pensábamos.

Los radicales libres producidos en exceso causan daños y deben ser combatidos. ¿Por quién? Por los antioxidantes. Una buena crema solar debe tener buenos antioxidantes que actúen sobre los rayos ultravioletas. Este es el punto clave: los radicales libres no son un descubrimiento nuevo y, en la disputa por la protección contra los rayos UV e IF, el antídoto es exactamente el mismo.

 

  1. Las investigaciones sobre los efectos del sol en la piel demuestran que los IF penetran más profundamente que las UV. Sin embargo, es muy difícil que una crema solar vaya más allá de la capa córnea de la piel (la primera capa de la epidermis, que se subdivide en muchas capas de células muertas) por lo que la función de esta capa es precisamente la de protección, un protector de la piel que no permite que ningún agente químico penetre.

 

Incluso utilizando la tecnología más moderna de nanopartículas en las cremas solares, las biopsias patológicas (el estudio de estructuras microscópicas de tejidos) demuestran que la capa córnea de la piel permite que penetre menos del 1% del total de agentes tópicos que aplicamos sobre la piel.

Los protectores IF se venden como una barrera protectora. ¿Pero es un antioxidante una barrera?

En un sentido poético, tal vez. Los protectores contra los rayos UV son filtros químicos y físicos, paredes verdaderas, partículas inorgánicas (como el dióxido de titanio) que absorben y/o reflejan los rayos, que no es lo mismo que sucede con un antioxidante.

Por último, pero no menos importante, un factor químico que desenmascara toda la trama: la vitamina C sigue siendo el oro entre los antioxidantes y debe estar presente al menos un 10% de la fórmula en un ambiente muy ácido (pH 2.5 – 3.5) para que su efecto sea estable y eficiente.

 

Esta novedosa aplicación tópica (protectores UVA + UVB + IF) que está invadiendo el mercado, ha alcanzado altas expectativas pero con bajas cantidades de antioxidantes. A día de hoy, todavía NO es posible obtener un protector solar que contenga del 10% al 20% de vitamina C porque los filtros UV ya son parte del 20% de la fórmula, y estos requieren un pH básico (6–7), que destruiría la vitamina C.

 

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¿Qué se puede hacer para proteger más la piel?

Muy sencillo: en lugar de comernos la cabeza usando solo un producto ideal, es mejor usar dos productos reales. Usar por ejemplo un serum que lleve un mínimo de 10% de vitamina C y luego una crema solar FPS 50.

 

Con toda esta información tan compleja, no hace falta mirar con desdén a los protectores infrarrojos, porque aunque no sean tan efectivos como dicen serlo, siguen siendo un poco más completos que los normales que solo llevan ultravioletas. Sobretodo la diferencia se nota más cuando hay una sobre exposición solar (como durante las vacaciones en la playa o un “finde” al borde de la piscina).

 

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